Riesgos de Lesiones en Deportes Olímpicos de Invierno: Esquí Alpino y Snowboard, los Más Afectados

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Los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026 están llegando a su fin, y un aspecto recurrente ha sido la preocupación por las lesiones en los deportistas. Disciplinas como el esquí alpino y el snowboard se han destacado por presentar el mayor índice de incidentes. Un análisis de la Sociedad Española de Medicina del Deporte (SEMED) subraya cómo la velocidad, el impacto y las condiciones ambientales extremas aumentan el riesgo de sufrir lesiones, afectando principalmente rodillas, muñecas, hombros y, en casos más graves, la cabeza. La aclimatación y las medidas de seguridad son fundamentales para minimizar estos riesgos en la alta competición invernal.

Durante los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina 2026, la atención se ha centrado en los desafíos físicos que enfrentan los atletas de invierno. Especialmente, el esquí alpino y el snowboard han demostrado ser las modalidades con mayor probabilidad de causar lesiones. La caída de la esquiadora estadounidense Lindsey Vonn, un evento dramático, sirvió como recordatorio visual de los peligros inherentes a estos deportes de alta velocidad.

El secretario general de la Sociedad Española de Medicina del Deporte (SEMED), Francisco Javier Rubio, ha señalado que la frecuencia y el tipo de lesiones varían considerablemente entre las diferentes especialidades. En el esquí, las afecciones más comunes son las de rodilla, en particular las que afectan el ligamento lateral y el cruzado anterior, debido a la palanca que pueden hacer los esquís en una caída.

Por otro lado, los practicantes de snowboard suelen sufrir más lesiones en muñecas y manos, ya que instintivamente utilizan las extremidades superiores para amortiguar los golpes. Además de estas, ambas disciplinas conllevan un riesgo significativo de traumatismos craneales debido a colisiones o caídas a alta velocidad, así como luxaciones y fracturas de hombro y clavícula.

El hockey sobre hielo y el patinaje artístico también presentan desafíos únicos. En el hockey, un deporte de contacto, son frecuentes las conmociones cerebrales y las luxaciones de hombro, causadas por los impactos contra la valla, otros jugadores o el propio hielo. En el patinaje artístico, la repetición de saltos y aterrizajes sobre una superficie rígida puede provocar fracturas por estrés en el pie y la tibia, además de tendinitis de Aquiles por el uso de botas rígidas. Las rotaciones extremas y las posiciones arqueadas pueden generar lesiones de cadera y dolor lumbar crónico. Los cortes con los patines afilados también son un peligro latente.

Los saltos de esquí, donde los atletas alcanzan velocidades de hasta 90 km/h, también ejercen una presión considerable en las rodillas debido a la fuerza del impacto al aterrizar. Según el experto de SEMED, las especialidades acrobáticas incrementan el riesgo de lesiones craneales y de médula espinal. Afortunadamente, la mayoría de los accidentes son leves o moderados, aunque los más graves se dan en el esquí alpino y el snowboard, donde las altas velocidades someten a prueba rodillas, caderas y tobillos.

Un factor crucial en los deportes de invierno es el clima. La temperatura, humedad y altitud pueden alterar la fisiología del cuerpo, haciendo que los músculos se vuelvan más rígidos y menos elásticos, aumentando la probabilidad de desgarros o contracturas musculares. En la altitud, la menor presión de oxígeno afecta el rendimiento aeróbico y la coordinación, llevando a una mayor fatiga cerebral y torpeza en los movimientos. Por ello, la aclimatación previa es vital para los atletas que compiten en entornos con condiciones climáticas adversas. La evolución en las medidas de seguridad y el material deportivo, como cascos y fijaciones, ha contribuido significativamente a reducir la gravedad de estas lesiones.

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